El teatro, una terapia educativa mágica

Me llamo Irene y soy una mezcla de maestra y actriz. Siempre quise ser actriz y llevo haciendo teatro desde que tenía diez años. Me apuntaron mis padres, estaban preocupados porque creían que era demasiado tímida y pensaron que aquello me ayudaría a perder la vergüenza. En cuanto pisé un escenario me di cuenta de que aquello era lo que quería en la vida. Supongo, que al pasar el tiempo, la timidez quedó a un lado.

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Cuando acabé magisterio, me matriculé en una escuela de interpretación y durante seis años he compaginado como he podido el teatro con la enseñanza. Una cosa ha enriquecido a la otra sin darme a penas cuenta de ello.

El teatro es una manera más de aprender jugando. Aquello que nos parece un juego es divertido, nos motiva y sin darnos cuenta estamos evolucionando en aspectos muy importantes para nuestro desarrollo.

Partimos de juegos de expresión corporal, lenguaje que utiliza el cuerpo para comunicarse. A partir de las vivencias corporales cada uno puede conectar consigo mismo expresarse y comunicarse con los demás. Desde temprana edad el niño/a tiene la necesidad de comunicarse y el cuerpo es la única herramienta de la que dispone. Es importante el control del cuerpo para poderse expresar cada vez mejor.

La expresión corporal se basa en cuatro núcleos.

  1. Imitación de gestos codificados (decir adiós, llorar,…)
  2. Imitación de posturas codificadas (estar contentos, tristes, enfadados, sorprendidos…)
  3. Imitación de acciones vividas o imaginadas (somos robots, somos de goma…)
  4. Expresar corporalmente una narración (puente entre la expresión corporal y la dramatización)

Gracias a todos estos puntos el niño va desarrollando elementos expresivos, corporales, lingüísticos y rítmicos-musicales.

A continuación os explico que tipo de actividades ayudarán a trabajar todo lo que os he estado contando hasta ahora.

LA PANTOMIMA

Representar a través de la mímica una historia, un personaje o una acción. Este juego dramático trabaja sólo la expresión corporal.

TEATRO DE SOMBRAS

Consiste en la manipulación de siluetas de objetos y de su propia silueta detrás de una pantalla sobre la que se proyecta una fuente de luz. Las figuras pueden hacerse con el propio cuerpo o con cartones de muñecos pegados a un palo, objetos reales…

Es una manera de empezar a entrar en el juego de “contar historias” pero escondidos tras la pantalla. Es más fácil que se atrevan a empezar a desarrollar esta capacidad de expresión los niños  que en un principio pueden parecer más tímidos.

LAS MÁSCARAS Y EL MAQUILLAJE

La máscara también es una herramienta muy buena para la dramatización, ayuda a la identificación con el personaje y a dejarse llevar más por la interpretación de este. Es una herramienta agradable y que gusta a los niños, pero puede asustar a los más pequeños.

El maquillaje tiene una función similar y los colores pueden dar una gran fuerza expresiva.

TÍTERES O MARIONETAS

El niño/a delante del títere se olvida de la realidad, le habla como si fuera de verdad.

Cuando el mismo la usa descarga en ella frustraciones y miedos, permite la expresión natural y sin timidez.  El niño descarga su ansiedad con el uso y la comunicación a través de títeres.

TEATRO INFANTIL

Es el teatro pensado, organizado e interpretado por los propios niños y niñas. Se puede empezar por representar cuentos, una vez explicados por el adulto, así los niños empiezan a comprender y asimilar las partes de una historia (introducción, nudo y desenlace) , pero es recomendable , poco a poco, llevar a escena obras realizadas por los propios niños, así son los creadores y responsables de la escenografía, la música…

La función del adulto, o actitud que debe mostrar, ante esta metodología es muy importante. Debe evitar a toda costa un comportamiento demasiado autoritario, tiene que encargarse de crear un clima que potencie la manifestación libre, espontanea y de placer.

Tiene que comprender a cada niño o niña, y favorecer el gusto infantil por las cosas sencillas. Cuando se cuente un cuento se tiene que tener presente que sea corto, sencillo y siempre acompañado de expresión corporal y oral.

Nunca se debe forzar la actuación de los niños y niñas que no lo deseen, ellos mismos encontrarán su momento. Obligarles podría traumatizarles.  Cada niño actuará según sus necesidades y el adulto no debe dudar nunca de las posibilidades expresivas de ningún niño.

Normalmente los más tímidos son los que tienen un mundo interior más creativo y el teatro es una herramienta que puede ayudarles a exteriorizarlo. (Así como cualquier arte: música, pintura…)

A través de la observación e imitación, los pequeños aprenden a comportarse como otras personas y a expresar sentimientos que no corresponden con los propios, de esta manera consiguen liberarse de sus propios sentimientos. El teatro puede ser una “terapia educativa” tan rica, que los que la prueben, jamás quedarán indiferentes.

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