¿Qué hacer si mi hijo llora al ir al cole o la guarde?

Hoy de nuevo os traemos unos consejos molones de nuestras niñeras. ¿Cuántas veces os habremos leído en Twitter o en Facebook que os daba muchísima pena dejar a vuestros retoños llorando al entrar en clase? Aquí os damos una serie de “trucos” que podéis poner en práctica:

Marta nos cuenta lo siguiente:

“Lo primero que se debería hacer sería establecer una serie de rutinas para el niño, días antes de que empiece el colegio o la guardería, para que vaya acostumbrándose. También es aconsejable que antes de que empiece el cole o la guardería vaya con los padres y vea dónde va a ir todos los días a partir de septiembre. Es muy importante que los padres hablen con el niño por ejemplo diciéndole que ellos también han ido al colegio de pequeños y se lo han pasado muy bien y han aprendido un montón de cosas.

Los primeros días es aconsejable que los niños lleven un objeto, por ejemplo un peluche que les recuerde a su casa, ya que son decisivos por la separación del niño con sus padres. Si el niño o niña llora antes de entrar al colegio o la guardería, sería recomendable que los padres entraran en el aula unos 15 minutos (si el centro se lo permite) e ir reduciéndolo hasta que el niño no llore para ir al cole y entre solo en la clase, esto permite al niño sentirse seguro.

Además yo les aconsejaría a los padres que se impliquen en la medida de lo posible, con el colegio o la guardería, realizando actividades en el aula, ya que si los niños están con los padres en la clase se crea un ambiente de confianza para el niño, y así no llorará cuando vaya al colegio o la guardería.”

Carolina, un poco siguiendo la línea de Marta, dice:

Dejarle llevar algún juguete, mantita, pañuelo, etc. con el que se sienta a gusto como en casa y en el que apoyarse en los momentos de “melancolía”. No hacer promesas que no se van a cumplir como decirle que vas a comprar unas cosas y ya mismo vuelves continúa y decirle que todos los niños tienen que ir al colegio y que papá y mamá también fueron cuando eran pequeños. Además propone no alargar las despedidas en el aula.

Elena comenta que es importante saber si vuestro hijo se adapta o no bien a los cambios:

“Además de ser maestra, tengo tres sobrinos de 3, 6 y 10 años, por lo que con frecuencia observo, aprendo de ellos y su grupo de iguales en distintos ámbitos: familiar y educativo. 

Valiéndome de mi formación y mi experiencia, uno de los consejos en el que haría más hincapié es que tengáis paciencia, porque tras unos días o varias semanas, tanto ellos como vosotros, acabaréis aceptando este proceso como parte de vuestra rutina, que es la clave para que este comportamiento no deseado (rabietas, llantos, miedos), se modifique, sin embargo, viene bien tener en cuenta algunas pautas, para que este período de adaptación lo llevéis lo mejor posible y con resultados óptimos:

  1. Hora de entrada: el éxito radica en la Puntualidad, ni mucho antes ni tarde, llegar a tiempo y que vuestro hijo tenga la oportunidad de despedirse de vosotros transmitiéndole tranquilidad, ya que a veces nos estresamos más los adultos, lo vivimos con mayor ansiedad, con tensión y los niños perciben esa sensación que se va reforzando de forma negativa. Además, harán la fila con el resto de niños y se irá creando un vínculo que favorece la socialización y seguro que al finalizar el día, al recogerlos, veáis esas sonrisas tan deseadas y os cuenten con ilusión cómo han pasado el día. Os aseguro, que a la gran mayoría, los llantos les duran un cuarto de hora y los adultos le damos vueltas mucho más tiempo.
  2. Hora de recogida: Recogedlo también a tiempo, pues si os retrasáis, aunque sólo sean unos minutos, cuando el resto de compañeros ya se han ido, lo entenderán como abandono y de nuevo, retrasaremos que todo se desarrolle como debe. 
  3. Equipo educativo: Hablad con vuestro hijo/a sobre sus maestros e intentad que vean que hay cercanía entre vosotros, para que ellos se sientan a gusto durante el horario escolar y confíen en ellos. Mantened contacto diario, sobre todo en el caso de la etapa de educación infantil, intentando al menos hablar un par de minutos diarios con los maestros, preguntándoles qué tal les ha ido, para que vuestros hijos noten que todo marcha bien y el centro es un lugar en el que disfrutar, aprender y cuentan con personas que les hacen sentir seguros y en las que pueden confiar para lo que necesiten.
  4. Refuerzo positivo: Si vais en coche, ponedles esas canciones que les encantan de camino al cole. Por las mañanas, echadles esa colonia molona que huele tan bien, para que sus compañeros y maestros les digan la suerte que tienen de oler a algo tan especial. Hacedles su desayuno favorito los viernes, por lo bien que se han portado durante toda esa larga semana, para premiar sus progresos y aprovechad para charlar juntos y sobre todo ¡¡disfrutad de un buen chute de vitamina C, que es sanísimo!!

Algunos niños/as se adaptan sin ningún problema a los cambios, otros, sin embargo, necesitan más tiempo para asimilarlos ¿pero no nos ocurre a los adultos también?”

Laura prefiere “hacerles el camino al cole lo más ameno posible. Les dejaremos que elijan un juguete preferido para llevarse y podremos ir hablando de ese juguete o de algo que le interese o cantando alguna canción que le guste simplemente para que fije la atención en otro estimulo diferente que no sea el colegio. Una vez que lleguemos le podremos dejar que se quede el juguete o incluso entrar en clase con ellos ,hablando previamente con la profesora, pudiendo llegar incluso a ponernos a jugar con ellos. Cuando esté entretenido con el resto de sus compañeros nos podremos ir.”

Estamos deseando escuchar vuestros comentarios y ver si os han funcionado.

Anuncios

6 comentarios en “¿Qué hacer si mi hijo llora al ir al cole o la guarde?

  1. ¡Geniales todas las pautas comportamentales!. Me gustaría agregar una pauta más emocional que por supuesto, serviría de complemento. Si un niño llora a la entrada del cole, es porque se encuentra triste. Logicamente quiere estar con mamá o con papá y el hecho de dejarlo en un lugar sólo, crea en los peques una emoción de abandono. Permitirles llorar. Verbalizar que en esos momentos se encuentran tristes, y que aunque nos marchemos, seguimos queriéndolos y cuidándolos. Además, tienen la inmensa suerte de conocer a más personas ¡¡que también los van a cuidar!!. Hacerlos SENTIR seguros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s